Una tienda bajo el Oso y el Madroño
Por Borja Girón · 20 de octubre de 2026 · 2 min
Charito y Cayetino montan una tienda de campaña en el centro de Madrid y debaten sobre el valor del esfuerzo y el trabajo.

Sonando
Una tienda bajo el Oso y el Madroño
Moraleja: Debemos valorar el trabajo de los demás, pues cuando todos colaboramos y aportamos nuestro esfuerzo, logramos una convivencia justa y equilibrada.
Texto del cuento «Una tienda bajo el Oso y el Madroño»
Narrador: La noche ha caído sobre la Puerta del Sol, en el corazón de Madrid. El bullicio de la ciudad se ha calmado y, junto a la estatua del Oso y el Madroño, dos amigos han montado una pequeña tienda de campaña de colores.
Efecto de sonido: Cremallera de tienda de campaña abriéndose
Charito: ¡Mira qué bien se está aquí, Cayetino! Ojalá pudiera vivir así siempre. Me gustaría tener una casa de verdad, grande y bonita, pero que fuera gratis. ¡Sin pagar ni un céntimo!
Cayetino: Pero Charito, piénsalo un momento. Si la casa fuera gratis, ¿quién la construiría?
Charito: ¡Pues los constructores, claro! Ellos ponen los ladrillos y yo me mudo a vivir.
Cayetino: Pero si no reciben nada a cambio, sería como tener esclavos trabajando para ti. Los albañiles necesitan comer y comprar ropa para sus hijos. Alguien tiene que pagar los ladrillos y el esfuerzo de levantarlos.
Charito: ¡Hala! No lo había pensado así. Yo solo quería una casa chula.
Cayetino: Si ellos no obtienen una recompensa por su sudor, al final nadie querría construir nada. Todo lo que tenemos es gracias al trabajo de alguien.
Charito: Tienes razón, Cayetino. Es justo que todos reciban algo por su ayuda. Valoraré mucho más mi camita esta noche.
Efecto de sonido: Campanada lejana del reloj de la Puerta del Sol
Narrador: Los dos amigos se arroparon bajo las estrellas de Madrid, comprendiendo que el respeto al trabajo ajeno es la base de un mundo mejor. Debemos valorar el esfuerzo de los demás, pues cuando todos aportamos algo, la sociedad funciona en armonía.