El bostezo del pequeño Diplodocus
Por Borja Girón · 15 de octubre de 2026 · 3 min
Un pequeño dinosaurio de cuello largo busca el lugar perfecto para descansar bajo la luz de las estrellas.

Sonando
El bostezo del pequeño Diplodocus
Moraleja: El descanso llega cuando dejamos atrás las prisas y disfrutamos del silencio de la noche.
Texto del cuento «El bostezo del pequeño Diplodocus»
Narrador: Hace millones de años, cuando los helechos eran tan altos como edificios, vivía un pequeño dinosaurio llamado Dino. Era un Diplodocus de color verde suave y ojos grandes, que tenía muchas ganas de dormir, pero no encontraba la postura.
Dino: ¡Jo! Mi cuello es tan largo que no sé dónde ponerlo. Si lo estiro, me da frío. Si lo enrollo, parezco un caracol.
Narrador: Dino caminó despacio por la orilla de un río que brillaba bajo la luna llena. Sus pasos eran lentos, como si caminara sobre nubes de algodón.
Efecto de sonido: chapoteo suave de agua
Narrador: De pronto, desde lo alto de una roca, bajó volando su amigo Pico, el Pterodáctilo. Pico aterrizó sin hacer apenas ruido.
Pico: ¿Todavía despierto, Dino? Las estrellas ya han pasado lista y solo faltas tú por cerrar los ojitos.
Dino: Es que busco un sitio blandito, Pico. El suelo está un poco duro hoy.
Pico: Prueba en el valle de los musgos. Allí la tierra es como un colchón de plumas. Yo vuelo hacia mi nido ahora mismo. Buenas noches, grandullón.
Efecto de sonido: aleteo suave
Narrador: Dino llegó al valle. El musgo era fresquito y olía a hierba limpia. Se arrodilló poco a poco, primero las patas delanteras y luego las traseras. En ese momento, apareció su madre, moviendo su enorme cola con delicadeza para no asustar a las mariposas nocturnas.
Mamá Cuello-Largo: Ven aquí, pequeño mío. Apoya tu cabecita en mi lomo. Mi piel está calentita y te protegeré de las sombras.
Dino: Oh, qué bien... aquí se está de maravilla, mamá. Las estrellas parecen luciérnagas quietas.
Narrador: Dino acomodó su largo cuello sobre la espalda de su madre. Sintió el ritmo pausado de su respiración y, poco a poco, sus párpados empezaron a pesarle como si fueran de piedra.
Efecto de sonido: bostezo largo y profundo
Narrador: El pequeño Diplodocus se quedó profundamente dormido mientras la selva prehistórica se sumía en un silencio absoluto. Porque, al final del día, no hay nada mejor que el abrazo de quien nos quiere para encontrar la paz. La moraleja es que el descanso llega cuando dejamos atrás las prisas y disfrutamos del silencio de la noche.