Abril y el Faro de los Sueños Perdidos
Por Borja Girón · 14 de octubre de 2026 · 2 min
Abril descubre que los faros no guían barcos, sino que ayudan a los sueños a encontrar a los niños que duermen.

Sonando
Abril y el Faro de los Sueños Perdidos
Vídeo del cuento
Moraleja: Incluso lo que parece cotidiano puede ocultar una magia maravillosa si sabemos mirar con curiosidad.
Texto del cuento «Abril y el Faro de los Sueños Perdidos»
Narrador: En un pueblecito de la costa gallega, donde las olas besan las rocas con suavidad, vivía Abril. Una noche, incapaz de pegar ojo, vio que el faro no emitía una luz blanca, sino de colores brillantes.
Abril: ¡Hala! ¿Por qué sale polvo de estrellas de la linterna del faro? Tengo que verlo de cerca.
Efecto de sonido: Puerta de madera chirriando levemente al abrirse
Narrador: Abril caminó en pijama hasta la torre. Allí, un anciano de barba plateada y sombrero de copa recogía burbujas con un cazamariposas.
Don Iluminado: ¡Vaya, una visita! Hola, Abril. Llegas justo a tiempo para el reparto nocturno.
Abril: ¿Qué son esas burbujas, señor? ¡Brillan como luciérnagas!
Don Iluminado: No son burbujas, pequeña. Son sueños perdidos. Los barcos no necesitan mi luz, ellos tienen GPS. Mi faro guía a los sueños para que lleguen a las almohadas de los niños.
Efecto de sonido: Campanita tintineando suavemente
Narrador: Don Iluminado le entregó a Abril una burbuja dorada que vibraba con un sonido dulce.
Don Iluminado: Este es el tuyo, Abril. Es un sueño sobre volar encima de un bizcocho gigante. Corre a la cama antes de que se evapore.
Abril: Gracias, Don Iluminado. Ahora entiendo por qué el mar siempre parece estar cantando nanas.
Efecto de sonido: Beso sonoro en la mejilla
Narrador: Abril regresó a su habitación, abrazó su almohada y, en un segundo, ya estaba surcando cielos de azúcar. Y recuerda: incluso lo que parece cotidiano puede ocultar una magia maravillosa si sabemos mirar con curiosidad.